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Paciente con abscesso dental o flemón
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Dr. Emilio Martínez-Almoyna

CEO y Codirector médico de Clínicas UDEMAX | Licenciado en Medicina y Odontología y máster en Medicina Estética. Experto universitario en Periodoncia y postgrado en Implantología.  Miembro de la Sociedad Española de Periodoncia y la American Dental Association.

Detrás de esta complicada palabra (“absceso dental”) se esconde algo mucho más sencillo y que, quien más quien menos, ha sufrido dolorosamente en alguna ocasión: un flemón.

¿Qué es un absceso y qué tipos existen?

Un absceso dental o flemón es una acumulación de pus causada por una infección bacteriana.

Como consecuencia de la actuación de los leucocitos polimorfonucleares contra las bacterias o sus productos se forma una bolsa periodontal que incluye células muertas, detritus, poliformonucleares y macrófagos que, al no poder drenar, forma el absceso: una barrera que intenta evitar que la infección se propague.

Al producirse en el diente, existen dos tipos de abscesos.

  • Absceso pericarpial o absceso dental, aquel que se produce en la raíz del diente, en el interior del hueso.
  • Absceso periodontal o absceso gingival que, como su nombre indica, se produce en la encía, cerca de la raíz del diente.

Origen del absceso dental

En el caso del absceso pericarpial, el origen se establece habitualmente en una caries sin tratar o mal tratada, una lesión o endodoncia previa. Cuando la caries es profunda, esta puede afectar a la pulpa del diente, originando un acúmulo de pus.

En el absceso periodontal la infección se produce entre el diente y la encía. En personas con enfermedad periodontal grave, la infección bacteriana puede producirse al quedar restos de alimentos en el espacio entre la encía y el diente.

Un tercer origen puede estar en un trauma. Un golpe en la dentadura puede originar fisuras orales que son el origen del absceso.

Síntomas del absceso dental

  • Hinchazón en el rostro que puede llegar al cuello.
  • Dolor constante e intenso.
  • Dolor al mover las mandíbulas, lo que dificulta la respiración y la deglución.
  • Aumento de la temperatura corporal (fiebre).
  • Es posible que el diente afectado se mueva en la encía.
  • Ganglios linfáticos inflamados en la mandíbula o en el cuello y dolor ante la palpación.
  • Olor y sabor desagradables en la boca.
  • Alivio del dolor si el absceso se drena.
Absceso dental en la encía
Absceso dental en la encía

Prevención de los abscesos

Como tantas otras veces, la higiene dental es el principal factor de prevención de los abscesos.

  • Mantener una correcta higiene dental. Cepillado tras cada comida, uso del hilo dental y colutorio previene la periodontitis, caries y abscesos.
  • Evitar alimentos ricos en azúcares.
  • Mantener una boca hidratada. La boca seca, debido a la ingesta de medicamentos o al envejecimiento, aumenta la probabilidad de sufrir abscesos o caries.
  • Usa dentífricos y agua fluorados.
  • Cambio del cepillo o del cabezal del cepillo eléctrico cada tres meses.
  • Abandonar el tabaco, en caso de ser fumador.
  • Visitar al odontólogo para realizar revisiones y limpiezas bucales profesionales. La realización de radiografías para el control de antiguas endodoncias.

Tratamiento de los abscesos dentales

El absceso precisa tratamiento. No es una enfermedad que se cure espontáneamente; precisa la intervención de un odontólogo.

Por ello, debes solicitar una visita con nosotros, a efectos de confirmar el diagnóstico, evaluar su gravedad y recibir el tratamiento adecuado. Mientras tanto, si notas un grano en tu encía, enjuaga tu boca varias veces al día con una solución salina suave (media cucharadita de sal en un vaso de 250ml. de agua). Esto puede ayudar a drenar el pus y aliviar la presión.

El tratamiento que te recomendemos acabará con el dolor.

Drenaje. Realizado para eliminar el pus y disminuir la presión, lo que redunda en la mejora del dolor de forma inmediata.

Curetaje dental. El curetaje dental y el raspado y alisado radicular elimina las bolsas de pus y restos de comida que han sido el origen del absceso.

Endodoncia. La realización de una endodoncia suele ser la mejor solución en el caso de sufrir un absceso pericarpial. De esta forma, drenamos la infección (eliminamos la bolsa formada de pus) y sellamos los conductos para evitar su repetición.

Extracción dental. Si bien la prioridad de nuestros dentistas es y será conservar la pieza dental, cuando la infección sea grave y se presente movilidad dental, la extracción dental puede ser la solución adecuada.

Tratamiento de la infección mediante antibióticos. Todos estos tratamientos pueden estar acompañados de la administración de antibióticos, siempre bajo prescripción de nuestro odontólogo.

¿Qué sucede si no se trata el absceso?

Un absceso es una infección que precisa tratamiento para evitar su extensión a otras zonas del cuerpo. Si no se interviene, puede extenderse a la mandíbula, cara o cuello y, en caso de disponer de un sistema inmunológico debilitado, puede generalizarse y acabar en una sepsis, requiriendo el ingreso hospitalario.

 

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